Fotografía para concienciar sobre el abandono de mascotas
El abandono puede ser una decisión para quien se marcha, pero para una mascota supone perder de forma repentina todo aquello que conocía. Este proyecto nace de la necesidad de mostrar qué ocurre después, cuando un animal acostumbrado al cuidado humano queda solo en un entorno que no comprende.
La serie presenta perros y gatos en calles, carreteras, estaciones, descampados, playas y zonas rurales. Algunos permanecen junto a una puerta esperando que vuelva a abrirse; otros buscan alimento entre residuos, agua en un charco o un lugar donde protegerse de la lluvia, el tráfico y el frío. Los collares, correas y cuencos recuerdan que no son animales preparados para vivir sin cuidados, sino mascotas que todavía conservan referencias de una vida anterior.
Las piezas gráficas amplían esta idea mediante mensajes como “La calle no es un hogar”, “No saben sobrevivir a nuestra ausencia”, “Después del abandono viene el peligro” y “Quien depende de ti no entiende el abandono”. La intención no es mostrar únicamente soledad, sino explicar las consecuencias reales que comienzan cuando alguien decide dejarlos atrás.
Como fotógrafo, este tipo de creación visual me permite construir situaciones difíciles de reunir en un relato documental y utilizarlas para representar aquello que el animal no puede expresar: espera, miedo, vulnerabilidad y desorientación.
La serie busca aportar desde la fotografía y recordar que adoptar, comprar o convivir con una mascota implica una responsabilidad que no termina cuando deja de ser cómoda. Para quien depende de nosotros, el abandono no tiene explicación; solo tiene consecuencias.
Puedes consultar otros proyectos donde la fotografía y la creación visual se utilizan para comunicar y concienciar: https://miguelangeloliva.com/personal