Fotografía para concienciar sobre la contaminación marina

El mar sigue resultando hermoso incluso cuando guarda bajo la superficie las consecuencias de nuestra actividad. Este proyecto nace de esa contradicción: mostrar su belleza sin ocultar la huella que dejamos en él.
La serie presenta focas, tortugas, delfines, tiburones, peces, pingüinos, rayas, caballitos de mar, pulpos y otras especies rodeadas de bolsas, botellas, envases, redes y pequeños fragmentos de plástico. Algunos residuos flotan y se desplazan con las corrientes; otros se acumulan en el fondo, se mezclan con el paisaje o terminan formando parte del entorno cotidiano de los animales.
Las imágenes buscan mostrar que la contaminación marina no siempre destruye la belleza de forma inmediata. La luz continúa atravesando el agua y la vida sigue moviéndose entre colores y reflejos, pero esa apariencia no elimina el riesgo. Las piezas gráficas amplían esta idea mediante mensajes como “Lo que flota también pesa”, “Belleza contaminada” y “Cuidar empieza por observar”.
Como fotógrafo, este tipo de creación visual me permite representar escenas difíciles de reunir mediante un trabajo documental y construir una narración donde la belleza atrae primero la mirada y, después, obliga a detenerse en aquello que normalmente ignoramos.
La serie busca aportar desde la fotografía y recordar que observar no consiste únicamente en contemplar. También significa reconocer lo que está ocurriendo, asumir nuestra parte de responsabilidad y comprender que lo que arrojamos al mar permanece mucho después de que dejemos de verlo.
Puedes consultar otros proyectos donde la fotografía y la creación visual se utilizan para comunicar y concienciar: https://miguelangeloliva.com/personal
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