Fotografía para concienciar sobre las aves urbanas y nuestros residuos

Las aves comparten nuestras calles, plazas, terrazas y parques, pero también conviven con todo aquello que dejamos atrás. Este proyecto nace de la necesidad de observar esa relación cotidiana y mostrar cómo nuestros residuos terminan condicionando su forma de alimentarse, construir sus nidos y desplazarse por la ciudad.
La serie presenta gaviotas, gorriones, palomas, mirlos, urracas, estorninos y cotorras junto a restos de comida, colillas, vasos, bolsas, mascarillas, envoltorios, pajitas y pequeños fragmentos de plástico. Algunos animales buscan alimento entre papeleras y envases; otros incorporan materiales desechados a sus nidos o quedan expuestos a objetos que pueden enredarse en sus patas, picos y cuerpos.
Las piezas gráficas amplían esta idea mediante mensajes como “El suelo también alimenta”, “Lo cotidiano también daña”, “Basura que parece comida” y “Una ciudad limpia también protege vida”. La intención es recordar que lo que cae al suelo no desaparece: permanece mezclado con migas, semillas y agua, convirtiéndose en parte de una dieta urbana que las aves no siempre pueden distinguir.
Como fotógrafo, este tipo de creación visual me permite acercar la mirada a situaciones que forman parte del paisaje diario, pero que normalmente pasan desapercibidas. No se trata únicamente de fotografiar pájaros entre residuos, sino de mostrar que compartir la ciudad también implica asumir las consecuencias de lo que consumimos y abandonamos.
La serie busca aportar desde la fotografía y recordar que cuidar calles, parques y espacios públicos también significa proteger a los animales que los habitan.
Puedes consultar otros proyectos donde la fotografía y la creación visual se utilizan para comunicar y concienciar: https://miguelangeloliva.com/personal
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